En las mañanas, dos amigos llamados Arteus y Digimon jugaban a la pelota tan entusiasmados que se olvidaban del tiempo. Esto pasaba a diario, hasta que un día se anocheció. En ese momento se les apareció un hechicero y los convirtió en fantasmas para toda la vida.
Luego se vieron solos. No tenían amigos para jugar. Entonces decidieron ir al cementerio a conseguir nuevos amigos.
Como el hechicero vio que lo mismo eran felices, rompió el hechizo volviéndolos humanos.
Finalmente la familia pudo estar con sus hijos, a quienes no encontraba desde hacía varios días.
Selena de 6°D
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