miércoles, 4 de junio de 2014

De dónde vienen o cómo empezaron algunas cosas que hoy conocemos I

  Hace mucho tiempo los marineros contaban una historia de no creer (asombrosa). Hubo un pirata que se había perdido en la inmensidad de los océanos junto a su tripulación. Pasó mucho tiempo y sus piratas empezaron a morirse de hambre y enfermedades.

  Al fin se quedó solo y decidió arrojarse al mar para no sufrir más. Lo increíble es que se convirtió en un hermoso pez, muy bueno y compañero de todos los barcos que necesitaban ayuda, y también de las personas perdidas en el mar. Ese misterioso y amable amigo del mar era el DELFÍN.


Mateo Miranda, 6E

  Hace mucho tiempo la Tierra no tenía árboles.

  En el universo había un planeta lleno de árboles, plantas y mucho más. Era muy bello ese planeta.

  Un día ese planeta chocó con la Tierra y ese planeta explotó. Los ÁRBOLES llovían en toda la Tierra y la gente los iba cuidando día a día.


Jesús Santeyana, 6D

  Hace mucho tiempo existían dos aldeas muy diferentes en sus costumbres y en sus cultos, porque adoraban a dioses diferentes. En ellas vivían una muchacha llamada Luna y un muchacho llamado Inti. Ellos estaban muy enamorados.

  El padre de Luna, al ver esto, la mandó a vivir a otra ciudad, pensando que la distancia haría olvidar su amor. Inti le juró que siempre la esperaría, y con el llanto despidió a su amada Luna.

  Así pasaron los años y él la siguió esperando y su recuerdo lo hacía llorar, hasta que murió y se convirtió en un árbol: el SAUCE LLORÓN, pues la sigue esperando eternamente.


Iwela Fiorito, 6F

  Hace mucho tiempo, en una aldea, había unos animalitos muy pequeñitos a quienes se los llamaba guaritú. Los habitantes de esa aldea eran gente muy humilde. Ellos tenían como mascotas a esos animalitos: los alimentaban con los restos de comida que dejaban.

  Un día, los aldeanos comieron un fruto de un arbusto y les sobró un montón. Al día siguiente les dieron a los guaritú esas semillas. Al pasar los días, los guaritú empezaron a crecer y crecer. Los aldeanos no entendían qué pasaba.

  Luego los guaritú se fueron bajo la tierra y los aldeanos no los vieron nunca más. Y los guaritú, cuando peleaban, movían capas de tierra provocando los TERREMOTOS.


Matías Fernández, 6F

lunes, 26 de mayo de 2014

El cuento de los amigos fantasma por Selena, 6D

  En las mañanas, dos amigos llamados Arteus y Digimon jugaban a la pelota tan entusiasmados que se olvidaban del tiempo. Esto pasaba a diario, hasta que un día se anocheció. En ese momento se les apareció un hechicero y los convirtió en fantasmas para toda la vida.
  Luego se vieron solos. No tenían amigos para jugar. Entonces decidieron ir al cementerio a conseguir nuevos amigos.
  Como el hechicero vio que lo mismo eran felices, rompió el hechizo volviéndolos humanos.
  Finalmente la familia pudo estar con sus hijos, a quienes no encontraba desde hacía varios días.

Selena de 6°D

jueves, 22 de mayo de 2014

Un mundo sin espejos (microrelatos)

Deseo poder ver mi reflejo en algo que se vea muy claro. No logro poder verme en el agua ni en el cristal.
Siento una gran desesperación al no poderme ver.
Jesús Santeyana, 6D


¡Espejo, espejito! ¿Por qué haces las cosas que yo hago? No te entiendo. Hacemos las cosas iguales.
Como yo veo que me seguís... y es como si me amaras.
Maximiliano Pardal, 6D


En un mundo lleno de espejos vivía Lupe. Todo a su alrededor estaba cubierto de espejos.
Pero él se preguntó: ¿seré yo ese joven tan hermoso que hay entre todos esos vidrios que te revelan la vida?
Valentina Torres, 6D


Un anciano se queja de la fealdad de todo el mundo y todas las personas hacen lo mismo que el anciano. Pero un día los espejos llegaron y todos se amaron. Pero el anciano siguió odiando a todos.
Lucas Gauna, 6D


Cuando ves el agua, ¿a quién ves? ¿El agua, cielo, o piedras...? 
El agua apunta algo, siempre el cielo, sombra. Y las piedras aclaran algo. 
Pero algo sé si mezclamos todo.
Gastón Fuentes, 6D


Miriam era una ciudadana normal como todos. Pero un día todo cambió.
La mamá de Miriam estaba en la cocina cuando se le cayó un plato de vidrio. Miró algo que no sabía que era su reflejo. Ella pensó: ¿qué era esto?
Pero no le dijo nada a nadie.
Fabricio Villalba, 6E.


¡No existen los espejos!
Nadie puede verse como es. Entonces no existen en el mundo los gordos, los lindos, los flacos y los feos.
Todos somos iguales en un mundo sin espejos.
Mateo Miranda, 6E.


Una niña muy vanidosa creía que era hermosa cuando no lo era. A todos los trataba de feos y nadie se animaba a decirle la verdad. Todos pensaban: "¡Qué lástima! Ya que no hay espejos, por lo menos si fuera buena, podríamos mirarnos en el espejo de su alma"
Antonela Torres, 6E


Se descubrió un nuevo planeta donde no existen los espejos. Como la gente no se podía ver, hicieron un concurso de dibujo. Entonces a éstos los ponían en un cuadro, y cuando se querían fijar, lo miraban al cuadro.
Emanuel García, 6E


En un lugar no muy conocido no existían los espejos.
Un hombre estaba triste y fue a unas aguas oscuras del río y se preguntó: ¿Por qué no sé si soy lindo o feo?
Desde lo más alto de un árbol una voz gruesa le dijo: "Ve al campo de las flores y verás tu reflejo".
El hombre asistió a ese lugar y se vio y dijo: "No soy lindo, pero tengo belleza interior".
Melani Valdez, 6E


Había una vez un chico que era muy limpio. Iba a segundo grado.
Después de la escuela entró a su casa, se fue a bañar, terminó de bañarse y se peinó. Pero no se pudo ver el bello peinado que se había hecho.
Hugo Aparicio, 6F


Un niña caminando por las montañas de noche, vio entre medio de las rocas algo iluminándose. Lo agarró. En él vio una niña que no conocía y se preguntó: "¿Quién es esa persona?".
Fue a su casa preguntándose.
Pasaron los años y la persona había cambiado. Dándose por vencida por la búsqueda, lo guardó en un baúl y nunca más lo abrió.
Años más tarde se habían mudado, y llegaron los nuevos vecinos. Tenían una hija muy curiosa. La niña abrió el baúl y vio la imagen de la persona que había habitado antes la casa.
Alfonsina Portal, 6F


Había una vez un niño que siempre quiso verse a él mismo. Sus amigos le decían que él era hermoso pero él no les creía.
Hasta que un día pasó por un lago y vio su rostro muy feo.
Nunca más le creyó a sus amigos.
Melina Miranda, 6F


Había una vez un chico que hacía chistes retontos, por eso sus compañeros lo llamaban Tonto.
Un día él se iba a la escuela y trajo una cuchara y le dijo:
-- ¡Hola! ¡Hola es cuchara!
Y así por fin los hizo reír a sus compañeros. Y se dio cuenta de que en la cuchara se veía su reflejo con una sonrisa sorprendida.
Joaquín Quipildor, 6F


Había un dragón que hablaba, pero como aún no habían fabricado los espejos, y como vivía solo, no tenía a nadie que lo describiera.
Salió a pasear para que lo describieran, pero como no sabían que era un dragón, la gente salía espantada.
Pero apareció un joven que no le temía a nada y lo describió.
El dragón se lo comió.
Ana Quiroga, 6F


Todos los días sueño con unos espejos pero no me atrevo a contarle a nadie porque tengo miedo de que se burlen.
Ayer mi compañera tenía un granito en la frente, así que mañana, estoy decidido a contarle a todos sobre los espejos.
Isaías Ibaceta, 6F


En una ciudad que se llama Gomer City había un chico que se llamaba Marcos, y escuchó una leyenda de una mansión, y se fue a investigar.
Abrió una de las habitaciones con miedo y encontró una cosa muy horrible que reflejaba un fantasma...

Nicolás Oviedo, 6F



martes, 20 de mayo de 2014

Las estrellas por Zahira Ledesma de 6F

Las estrellas están de noche
brillan e iluminan
pero al día ya no están.
Todo se vuelve celeste
al compás del día
todo se vuelve aburrido.
Pero de noche es divertido.
Volviendo a ver todas las estrellas
brillando en el cielo
yo me imagino formas.

Vuelve el día y se acaba todo
hasta la noche donde vuelve
lo divertido para estar de vuelta
con las estrellas viéndolas brillar
bellas y hermosas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Carmina la curiosa por Candela, 6º E

por Candela de 6º E

  En un pueblo apartado de la ciudad, vivía una familia humilde con sus mascotas: un perro, un gato y un loro. Papá Jorge era viejo y panzón. Nina, la mamá, una mujer delgada y coqueta. Florencia, la hija mayor, educada y responsable. Carmina, la menor, graciosa y traviesa.

  Una tarde, a la hora de la siesta, Florencia salió a recoger frutos del bosque para el negocio de su padre, quien fabricaba ricos dulces. Mientras cortaba los frutos, cantaba y bailaba al compás, sin darse cuenta de que un joven apuesto la miraba con una sonrisa dibujada en la cara. Cuando ella se dio cuenta, corrió a su casa y no respondió al llamado del joven. Su papá le había prohibido hablar con desconocidos.

  Al llegar a su casa, su mamá se dio cuenta de que Carmina había salido al bosque a jugar con sus muñecos. De pronto, comenzaron a escuchar rugidos, y como la pequeña era muy curiosa, se asustaron y salieron a ver.

  Carmina, quien también había escuchado los rugidos, buscó de dónde venían y cada vez se alejaba más, hasta que encontró a dos pequeños osos que jugaban. Pero ella se asustó y comenzó a gritar, que de por sí era su costumbre. Los osos, advertidos por los gritos y hambrientos como estaban, agarraron a Carmina y la llevaron a su cueva.

  La mamá, con Florencia, no pudieron encontrarla y regresaron a la casa para pedir ayuda.

-- ¡Carmina se perdió! ¿Qué vamos a hacer?
-- ¡Papá, papá! ¡Corre al bosque que están los osos!
-- Está bien, tranquilos, tranquilos.

  Y corrieron llamándola a los gritos. Florencia encontró una zapatilla de su hermana y siguieron las huellas que los llevaron a la cueva. Ya en el lugar se preguntaban cómo hacer para entrar, cuando de pronto Carmina empezó a gritar:

-- ¡Papá! ¡Mamá! ¡Vengan! ¡Sálvenme!

  Florencia, asustada, llamó al joven que también había escuchado a los osos y se acercó al lugar.

-- ¿Qué pasa? ¿Por qué llorás?
-- Mi hermanita está adentro de la cueva.
-- No te preocupes. Yo entraré.
-- Perdón, ¿cómo es tu nombre?
-- José, ¿y vos?
-- Florencia. Gracias por ayudarnos.

  El joven entró a la cueva y aprovechando un descuido de los osos, tomó de la mano a la pequeña y salieron corriendo.

  Abrazaron a la niña y rieron felices. El papá palmeó la espalda de José y le agradeció invitándolo a su casa. Desde entonces, Florencia y José fueron grandes amigos y compañeros de lindas aventuras.

Touille y el gato vegetariano de Nazarena, 6º E

por Nazarena de 6º E

  Había una vez un ratón llamado Touille que vivía en la casa de una familia normal. A Touille le encantaba salir por las tardes a jugar con sus amigos al fútbol. Era muy cariñoso y compañero. Y también astuto, porque siempre robaba comida y jamás lo descubrían. (Bueno, sólo una vez lo descubrieron y le dieron un escobillazo tan duro que salió expulsado de la cocina).

  
  Un día, mientras jugaba con sus amigos, los atacó un gato lleno de cicatrices por peleas, y se llevó a uno de ellos. Al darse cuenta los demás, ya era demasiado tarde: el gato negro se había llevado a su amigo a lo más alto de una casa.

  Touille trató de alcanzar al gato. ¡Uno de sus mejores amigos iba a ser devorado! Sólo pensaba en salvar a aquel amigo raptado. Preocupado, se encaminó en su búsqueda con sus amigos. Caminaron durante horas y horas hasta que encontraron al gato preparando el gran banquete, y decidieron darle una buena lección.

  Para ello le pidieron ayuda a un amigo: el perro Doky. Asustaron al gato de tal manera que lo hicieron salir de su escondite y ahí Doky le dio una enorme paliza. Le mordió la cola, lo dejó pelado, le dio una patada ninja en la panza y al final quedó noqueado.

  Y ésta es la historia del gran gato negro que se volvió vegetariano, y los ratones vivieron felices para siempre.